¿Y el motivo? No era noticia.
Tal y como contábamos en "Txirenadas desde el Botxo" en un post anterior, unos okupas, entre los que se había identificado a la propia hija del asesor del alcalde de Bildu, habían entrado en el piso de una anciana de 104 años que no se encontraba en su domicilio debido a su avanzada edad.
La familia de la anciana indicaba que estaban derribando tabiques y tirando sus muebles y demás enseres personales a la calle.
La familia lo llevó a juicio y se obtuvo una orden de desalojo el pasado mes de diciembre.
La ertzaintza acudió de igual forma que lo hizo meses atrás en Rekalde a cumplir la ley, pero esta vez sin embargo, se encontró con una imagen muy diferente a la violenta actuación llevada contra ellos en el barrio bilbaino de Errekalde.
No había cámaras de seguridad que vigilaban sus pasos, no había organizadas barricadas, ni contenedores cruzados ardiendo, ni había gente esperándoles y tirando bolsas de cemento. No había nadie.
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| Agentes de la Ertzaintza intenta apagar el fuego causado por el incendio de un contenedor en Errekalde cuando el desalojo de Kukutza |
Los okupas habían abandonado el inmueble propiedad de la anciana horas antes ante el conocimiento de que la Ertzaintza iba a acudir al domicilio. Todo en silencio, al contrario que en Bilbao.
No hubo exigencias para que el Ayuntamiento gobernado por Bildu comprara el inmueble, no hubo altercados como en Bilbao, no se exigió responsabilidades al Alcalde por parte del movimiento okupa o por parte de la izquierda abertzale, quizás el motivo era que el ayuntamiento era de Bildu y no de EAJ-PNV.

