Mostrando entradas con la etiqueta Txirene. Mostrar todas las entradas
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12 noviembre 2012
02 enero 2012
Eskerrik asko guztioi berriro
Desde "Txirenadas desde el Botxo" queremos agradeceros el seguimiento que habeis hecho del blog el último mes de diciembre sumando mil visitas más respecto al mismo mes del año anterior.
Está claro que "txirenadas desde el Botxo" es un blog que se ha ido consolidando, siendo referencia en lo que sobre actividades en Bilbao se refiere.
Nació con esa misma intención. Servir de herramienta útil a la hora de encontrar con un solo "click" todo aquello que resultara significativo en determinados momentos especiales: Semana Santa, Bilbaoko Aste Nagusia, Navidad, etc.
Las visitas del blog respecto al año anterior, 2010, demuestran que "Txirenadas desde el Botxo" está vivo y es útil.
Ante este hecho solo cabe decir:
Está claro que "txirenadas desde el Botxo" es un blog que se ha ido consolidando, siendo referencia en lo que sobre actividades en Bilbao se refiere.
Nació con esa misma intención. Servir de herramienta útil a la hora de encontrar con un solo "click" todo aquello que resultara significativo en determinados momentos especiales: Semana Santa, Bilbaoko Aste Nagusia, Navidad, etc.
Las visitas del blog respecto al año anterior, 2010, demuestran que "Txirenadas desde el Botxo" está vivo y es útil.
Ante este hecho solo cabe decir:
15 abril 2011
"Txirenadas desde el Botxo" llega a las 100.000 visitas
Parece que fue ayer cuando empezamos a hacer el blog.
Poquito a poquito nos habeis hecho un huequecito y cientos de personas al día conectan con "Txirenadas desde el Botxo" para conocer lo que se mueve por Bilbao o pequeñas o grandes historias sobre temas varios relacionados con Bilbao.
Espero seguir con el trabajo. Eskerrik asko guztioi.
Poquito a poquito nos habeis hecho un huequecito y cientos de personas al día conectan con "Txirenadas desde el Botxo" para conocer lo que se mueve por Bilbao o pequeñas o grandes historias sobre temas varios relacionados con Bilbao.
Espero seguir con el trabajo. Eskerrik asko guztioi.
24 octubre 2010
06 agosto 2010
06 agosto 2009
15 enero 2008
Txirenadas en "Deia"

Por Elixane Castresana
La modernización de la ciudad amenaza con extinguir el lenguaje txirene de Bilbao.
La globalización y el hecho de que casi no se transmita de padres a hijos son otros factores que invitan al pesimismo.
"Vete a El Corte Inglés y diles que te den una palomilla", reta K-Toño Frade, pintor, escritor y heredero de la tradición más puramente bilbaína. "Probablemente te responderían que puedes encontrar aves en la tercera planta, pero sólo estarías pidiendo una percha", responde él mismo.
Palomilla, resbalizar, trompa, iturri… y así hasta un completo diccionario de términos acuñados en el Botxo. Sin embargo, en la modernidad del siglo XXI se emplean en su lugar percha, resbalar, peonza o chapa, un síntoma del oscuro panorama que aguarda al lenguaje bilbaino, al que también se conoce como txirene. Esa expresión se traduce por "dicharachero, simpático y alegre" es decir, las señas de identidad que se le suponen a todo oriundo de la villa.
Paradójicamente, el cambio que ha experimentado la ciudad en la última década y la ha lanzado al reconocimiento internacional amenaza con relegar al olvido su jerga más característica. "La desaparición del espacio en el entorno marítimo de la Ría, con los astilleros y el movimiento que se generaba a su alrededor también ha eliminado de un plumazo algunos vocablos y las circunstancias en las que se usaban", certifica K-Toño.
Tampoco ayudan en exceso "la globalización y el protagonismo de los medios de comunicación, que imponen unas modas que son casi iguales en todos los sitios". Además, "las generaciones mayores no transmiten las palabras a hijos y nietos", mientras que "la gente que viene de fuera no los aprende porque no las oye en boca de los de aquí".
El fenómeno txirene se gestó a finales del siglo XVIII y principios del XIX en las calles de una urbe dominada por la industria que se asomaba a la Ría desde el Casco Viejo, que entonces era su núcleo central. Pronto los lingüistas comenzaron a registrar para la posteridad sus particularidades. Entre ellos uno de los vecinos más ilustres, Miguel de Unamuno, que le dedicó los artículos El dialecto bilbaino de 1886 y El diminutivo bilbaino redactado dos años después en el que indaga acerca del empleo del sufijo -lo muy presente en el vocabulario de la ciudad y tendría su origen a su juicio en el latín elus-.
Pero la aportación más señalada, la realizó Emiliano de Arriaga, sobrino del célebre compositor, cuyo Lexicon vio la luz en 1896. Esta auténtica 'biblia' del bilbainismo recopila y describe a veces en tono humorístico el repertorio que todos conocían al dedillo. Incluye asimismo "voces netamente castellanas en desuso que parecen haber anclado sólo en la capital, como arlote, arrecho y lerdo", según citaba el dirigente socialista Indalecio Prieto en un comentario sobre la obra.
Otras no aludían al vocabulario de los bilbainos, sino a la forma en la que se les identificaba en el resto de los territorios. Así, era costumbre de entre los alaveses calificarles de tximbos dada su afición a cazar estos pajarillos". De ahí el origen de la tximbera o carabina de aire comprimido con la que se disparaba a estos animales", según se menciona en el blog Txirenadas desde el Botxo.
transmisión por internet A falta de conversaciones en familia, internet está asumiendo el papel de vehículo transmisor de estas expresiones. Recuperar su uso en los quehaceres cotidianos constituye su principal objetivo. Que la empresa se logre depende "de la aceptación que consigan en la calle, porque si la gente no lo habla, no sirven más iniciativas", sentencia K-Toño.
Afortunadamente, el horizonte es gris y no tan negro como podría parecer, ya que algunas palabras perviven en el habla de los bilbainos, empezando por su forma de designar a la ciudad.
El Botxo, que se refiere a su orografía encajada en lo más profundo del valle. Sinsorgo por insustancial, napia por nariz, papos en lugar de mofletes, tarisco en vez de mordisco, larri por triste, etc. todavía se oyen con frecuencia.
En otros casos como el término farolín su significado ha evolucionado, pasando de designar a una persona presumida a bautizar a uno de los personajes protagonistas de los carnavales.
Incluso se ha ampliado el abanico de expresiones gracias a la transformación de la ciudad. El perro Puppy "y la casa que tiene al lado" como llama el popular txikitero Petiso al Museo Guggenheim se han convertido en blanco preferido de los dardos lingüísticos.
19 septiembre 2007
El Txirene

El Bilbaino siempre ha sido diferente, en el modo de ser, en el modo de actuar, incluso en el modo de hablar.
Uno de los autores que describe las cualidades y peculiaridades del bilbaino es Don Emiliano de Arriaga. Este describe al bilbaino neto como "aquel que no es de Bilbao, sino que Bilbao es suyo".
A Bilbao se le conoce como el Botxo, como decíamos en un post anterior, y de ahí el nombre de botxero, pero al bilbaino se le conoce también con otros nombres.
Según comenta Don Emiliano en su obra "El Lexicón Bilbaino", el poner motes era una costumbre extendida por los territorios vascos y de ahí que los alaveses llamaran a los bilbainos "Tximbos" debido a su costumbre por cazar estos pajarillos.
Y así encontramos también el origen de "la tximbera", que "es como en Bilbao se ha llamado siempre la carabina de aire comprimido, fabricada generalmente en Eibar, que disparaba los perdigones con los que se cazaban chimbos.”
Pero encontramos otro nombre que es como se suele llamar al Bilbaino neto que no nato (porque ya se sabe que los de Bilbao nacen donde quieren).
Este otro nombre es el de "Txirene".
"El Txirene" es aquel bilbaino chistoso, gracioso y bromista, farolero.
Y de ahí provienen las "txirenadas", ocurrencias divertidas que le suelen pasar a los txirenes.
Otra de las peculiaridades que los chistes reconocen al bilbaino es el poco valor que le da al dinero y su desapego por el vil metal. Conocida es la frecuencia con la que se repiten situaciones como la vivida por aquella cuadrilla de sesenta comensales (más de cien según algunas fuentes) de fin de semana en Madrid. Tras una opípara comida, en la que no faltaron angulas y chuletón de buey, el que llevaba la
voz cantante pide la cuenta al camarero. Este llega con una papela de metro y medio (palmo más palmo menos) y se la entrega al portavoz que, sin pararse en nimiedades va
directamente al total. Al ver la cara de asombro del cliente, sabedor de la costumbre del jefe de inflar las minutas y antes de escuchar los reproches por la factura, el camarero se excusa recordando que se había exigido lo mejor de la despensa y la
bodega. El bilbaino, asintiendo, puntualiza: “...ya, ya chaval pero yo te he pedido la cuenta de todos, la mía solo no, la de todos”.
O aquella otra historia que cuenta que jugaba el Athletic contra la Real en Donosti.
La victoria rojiblanca fue rotunda y un grupo de bilbainos se fueron a cenar para celebrar el triunfo a “Incolaza”.
La cena fue una auténtica bacanal y tras los postres y el café y estando ya bien servidos pidieron al camarero “agua de Bilbao”.
El camarero y el “maitre” buscaron y volvieron a la mesa para decirles que solo tenían agua de Solares y Lanjarón.
Los txirenes les contestaron que en Bilbao se bebía el txampán como si fuera agua y así lo hacían llamar “agua de Bilbao”.
Al pedir la cuenta vieron que no les cobraban el champán y así se lo hicieron saber al camarero.
Nicolasa les dijo que en su casa y en San Sebastián el agua no se cobraba a los de otra capital.
(Pero otro día hablaremos del "Agua de Bilbao" , que realmente existió, comercializándola con el nombre de "Sirimiri".
Pero no solo son txirenes los varones también las mujeres son realmente buenas txirenes, como describe la siguiente historia:
Patxi, el de Somera, al día
siguiente de casarse, quiso
dejar claras las reglas del
juego en aquella casa.
Sentando en la cocina a
Amaia, su mujer, le dijo:
“mira, para que luego no
haya malos entendidos, te
advierto que yo, después
del trabajo, voy a tomar potes con
mis compañeros, le guste Amaia o no
le guste. A las cinco tengo partido de
mus todas las tardes y voy a seguir
jugando le guste a Amaia o no le
guste. Los viernes voy de cena con la
cuadrilla, te guste o no te guste y,
cuando juegue el Athletic, a San
Mamés le guste a Amaia el fútbol o
no le guste”.
Tras escuchar impertérrita, Amaia, la
de Bidebarrieta, constestó a Patxi, el
de Somera: “para que quede todo
claro apunta esto: en esta casa se
desayuna a las ocho de la mañana,
esté Patxi o no esté Patxi. Se come a
las dos, esté Patxi o no este Pátxi. Se
cena a las nueve con o sin Patxi. Y,
con puntualidad británica, se hará el
amor a las diez, esté Patxi o no esté
Patxi.
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